24/11/17

Que las personas se planteen hasta qué punto necesitan y desean lo que compran".

EL 'DÍA DE NO COMPRAR NADA'

En más de 65 países, España entre ellos, se realizan actividades a finales de noviembre para celebrar el 'Día de no comprar nada'

Se trata de una jornada reivindicativa en contra del consumismo desenfrenado propuesto por el Black Friday y la temporada de Navidad

El objetivo principal es llamar la atención sobre el impacto medioambiental de ese modo de vida y sobre el hecho de que la felicidad no se construye a partir de comprar cosas, sino de las experiencias y las relaciones con otras personas

Este sábado, 25 de noviembre, se celebra en España y otros sesenta países una nueva edición del Día de no comprar nada, conocido también como 'Día mundial sin compras'. Como su nombre lo indica, la iniciativa propone no realizar compras durante toda esa jornada, a manera de huelga simbólica contra el consumismo exacerbado que proponen los grandes comercios, la publicidad y los medios de comunicación.

¿Cuál es el objetivo? "Llamar la atención sobre los impactos sociales y medioambientales que está produciendo nuestro modelo de consumo", tal como explica Isidro Jiménez Gómez, miembro fundador de ConsumeHastaMorir, una de las organizaciones  que  promueven esta acción en nuestro país. No comprar nada durante un día es una forma de " cuestionar el modelo actual de producción y consumo, que apunta hacia un sistema que no nos hace felices ni está destinado a satisfacer necesidades", en términos de Ecologistas en Acción, otra de las agrupaciones que se suman a la propuesta.

23/11/17

Tenemos empleos que odiamos para comprar mierda que no necesitamos

UN DÍA SIN COMPRAS FRENTE AL BLACK FRIDAY


Este viernes 24 es el Black Friday, el día más consumista del año

El Black Friday o Viernes Negro es una jornada de descuentos en las cadenas y grandes establecimientos con gran tradición en EEUU. Desde hace unos años está siendo importado a otros países como España, a pesar de representar como ningún otro día, el modelo de consumo que nos llevó a la crisis: despilfarro acrítico y enormes impactos sociales y medioambientales.

El 28 de noviembre de 2008 fue un viernes negro teñido de rojo. Ese día, pasada la festividad de Acción de Gracias, representa en EEUU el inicio del consumo navideño con una jornada de descuentos y grandes ventas (números negros) en los grandes establecimientos. Sin embargo, al poco de abrir las puertas de un Wal-Mart de Arkansas, moría pisoteado un trabajador de la compañía ante la avalancha de los que se agolpaban en las puertas. Esta noticia viene a resumir el enorme impacto que el 
black friday supone para el consumo estadounidense.

En los últimos años, las grandes cadenas intentan extender el fenómeno a otros países, y en España algunos sectores ya se frotan las manos. Por ejemplo, la distribución comercial por internet espera esos días un crecimiento de ventas de entre el 20% y el 25%. El Corte Inglés y Media Markt extienden el viernes varios días más, en algo así como un "weekend friday". Y el lunes de resaca, 1 de diciembre, todavía más con el "Cybermonday", otra jornada de descuentos online que en EEUU movió el año pasado 1.500 millones de dolares. Y esto nada más empezar la campaña de consumo navideño.

Pero este modelo de ofertas, a pesar del explosivo crecimiento, beneficia básicamente a las grandes compañías, oligopolios del descuento, los horarios ininterrumpidos y los sueldos precarios. Antes bien, es un modelo de incentivos de compra a impulsos que desajusta los ciclos del pequeño comercio y zarandea sus posibilidades de subsistencia.

22/11/17

Aunque pueda parecer un proyecto de futuro,es una realidad de presente

SAHARA FOREST: Producir agua, energía y alimentos en el desierto


La primera Planta Piloto del Proyecto Forestal Sahara se construye en Qatar en cooperación con las principales compañías de fertilizantes Yara y Qafco. El proyecto es una nueva solución ambiental para producir alimentos, agua y energía en áreas desérticas.

Está diseñado para utilizar lo que tenemos, para producir lo que necesitamos y más, utilizando desiertos, agua salada y CO2 para producir alimentos, agua y energía limpia.

Ante los retos que se nos plantearan de aumento de demanda energética, necesidad de elementos, escasez de agua y extensión de las zonas desérticas, el Sahara Forest Project pretende concentrar en una planta un sistema de tecnologías que optimicen el trinomio agua, energía y alimentos, y de paso que permita la reforestación de zonas desérticas. Todo ello mediante la interconexión de sistemas de bajas emisiones de residuos, partiendo de una fuente: el mar.

A través de una serie de etapas enlazadas por una cadena cuyos eslabones son de agua salada, el Sahara Forest Projecte pretende:

21/11/17

Sostener lo insostenible no hace mas que restarlo a la necesaria transición

LOS LÍMITES BIOFÍSICOS 
Quienes hablamos sobre el colapso de nuestra civilización, del cambio climático, de la crisis energética o un mundo sin petróleo y además lo hacemos con profusión de gráficos y citando serios estudios científicos, corremos sin embargo, el riesgo de presentar el colapso como algo nunca visto. Y quizá sea así a escala planetaria. Pero a escala local, de países o regiones, puede que solo lo veamos como historia repetida, como un retorno a viejos errores y conflictos. Un motivo para ello es que, por lo general, el impacto de las civilizaciones contra los límites biofísicos está ausente de los relatos históricos u oscurecido por la épica. Resumiendo. Los límites biofísicos están en un ángulo muerto de la representación de la realidad política, histórica, económica, legislativa y mediática. Así pues, es necesario preguntarse por la trascendencia en nuestro momento histórico de ese espacio ciego y cómo encontrar un modelo que pueda sernos útil para hacerlo visible.

Podemos comenzar esta tarea con un símil entre las leyes humanas y las leyes de la Naturaleza. Como nuestras leyes son muchas y complejas acercarnos su estructura, que en nuestro tiempo se sintetiza en forma de Constitución política. También en la Naturaleza podemos encontrar una ley de leyes, algo asimilable a una Constitución: las leyes de la Termodinámica. Aparte de ser inmunes a la complejidad, son extremadamente relevantes y reveladoras cuando de límites biofísicos hablamos. Como las paredes de una habitación, los límites, lejos de molestar, son fuente de orden y de estructura... salvo para quien intenta sobrepasarlos a cabezazos. Lo lamento por quienes piensan que la ley de la selva está regida por la competencia y el darwinismo social y que habrá un bonito podio para quienes consigan eliminar a sus congéneres y resto de seres vivos. El éxito descontrolado tiene su reverso tenebroso en la dinámica de poblaciones. Así pues, si establecemos una jerarquía sobre las leyes naturales y humanas, no sería el darwinismo sino la Termodinámica la que estaría en la cúspide.

20/11/17

Cualquier modelo tiene que tener en cuenta la inclusión de las personas

«RANDI RANDI», EL EQUILIBRIO ES DAR Y RECIBIR

Proyectos de producción y consumo que huyen de la espiral del capitalismo, otra forma de asumir el mundo, más sostenible, más humana… pero seamos ambiciosos: ¿cómo mejorar?, ¿cómo identificar los errores y aciertos? La herramienta Eraldabide de Emaús recoge pautas y consejos.

Desde las iniciativas más pequeñas y locales es posible lograr grandes resultados que pueden mejorar e, incluso, cambiar nuestro entorno. Conceptos como comercio justo, soberanía alimentaria o economía social y solidaria impresionan; se intuye que albergan grandes ambiciones y sus aspiraciones retan en cierta medida al modelo imperante, al capitalismo, a la forma en que vivimos y consumimos.

Estos retos, sin embargo, lejos de constituir un peligro, suponen una gran oportunidad que cada vez más agentes sociales y también instituciones desean aprovechar. Y ya lo hacen, de hecho. Una jornada en el parque de Gladis Enea, con olor a otoño y lluvia, sirvió para reflexionar sobre estos modelos transformadores de la mano de Cristina Enea Fundazioa y Emaús.

Reflexionen varios minutos sobre alguna iniciativa cercana de esta naturaleza. Seguramente identifiquen más de una: agricultura, ecología, energía, educación… cualquier sector es susceptible de cambios e innovación.

Algo tan sencillo como el intercambio de semillas, por ejemplo, ha resultado una grata sorpresa en el seno de la fundación. Su iniciativa “Hazierak” buscaba, entre otros objetivos, contactar a personas que produjeran a nivel local variedades que se estaban perdiendo.

17/11/17

Quien paga impuestos no son territorios o personas, sino las clases sociales

CATALUÑA Y LA SOLIDARIDAD INTERREGIONAL EN ESPAÑA

"Cuando la derecha apela a la solidaridad interregional lo que hace es demandar que las clases populares catalanas, que sufren también la precariedad social y la desigualdad en su comunidad autónoma, sobre todo cuando en la Generalitat gobierna la derecha, contribuyan a mantener la estabilidad en regiones donde la situación social resulta inviable y explosiva y, con ello, apuntalen la pervivencia de los privilegios de las élites de esas regiones. Nunca la derecha española ha defendido ni defenderá que la aristocracia y la alta burguesía andaluzas, y del resto de España, deba cumplir con sus obligaciones impositivas y sociales y deba, por ejemplo, sufragar las ayudas a los desempleados andaluces; por el contrario señalará a la solidaridad interregional como fuente de todo remedio."

En estos momentos convulsos en los que desde Cataluña, por parte del gobierno catalán y los partidos y movimientos sociales independentista, se pone en cuestión la relación entre España y Cataluña, en España las organizaciones, los líderes y los ciudadanos que se consideran de izquierdas toman partido y se posicionan en uno u otro sentido.

Muchos políticos, intelectuales y ciudadanos españoles de izquierda señalan la ilegitimidad de la voluntad independentista de parte de los ciudadanos catalanes apelando a la llamada solidaridad interregional, esta solidaridad se fundamentaría en el deber de las regiones ricas de ayudar a las regiones pobres. Deber del que Cataluña parece querer escapar. Esta apelación es lógica puesto que la solidaridad es un valor fundamental de las ideologías de izquierda. En el presente artículo se pretende argumentar contra esta posición de buena parte de la izquierda española.

El independentismo catalán cifra el llamado “expolio fiscal” en entre 13.000 y 16.000 millones de euros, es decir, dinero que es recaudado a través de impuestos en Cataluña, que llega al gobierno central del Estado y que no vuelve a Cataluña. Frente al argumento del “expolio fiscal” regional, muchas veces se ha oído, a representantes del gobierno central del Estado o a representantes de los partidos hegemónicos en España, argumentar que los impuestos no los pagan los territorios sino los ciudadanos.

16/11/17

Algo que tiene límites físicos no puede sostener el crecimiento constante

EL CAMBIO A UN CONSUMO CONSCIENTE DEBE SER COLECTIVO


Hablamos con Yayo Herrero (Madrid, 1965) de la necesidad de cambiar los hábitos de consumo en un planeta con recursos finitos, de cómo cuidar las relaciones entre las personas que lo habitan y de las consecuencias que tiene para la vida el actual modelo económico.

Yayo Herrero es antropóloga, educadora social, ingeniera agrícola, profesora y activista ecofeminista. Se define como una persona vulnerable que vive en un planeta finito y que trata de construir la vida de forma colectiva para que este planeta dure y para que las personas con las que comparte el mundo tengan vidas “que merezcan la pena vivirse.”

Yayo Herrero se define como una eterna aprendiz, luchadora y consciente de haber perdido batallas a pesar de haber invertido mucho tiempo en ellas. Reivindica la alegría, pero no como un estado de felicidad permanente sino con momentos de conflicto y tensiones que la hacen crecer. Se considera afortunada de tener un marco de relaciones que la sostiene y que ella también ayuda a sostener.

Nunca se había sentido ecologista, hasta que un día visitó una granja de aves industrial cuando estudiaba Ingeniería Técnica. A partir de ahí empezó a preguntarse si realmente era necesario que existieran ese tipo de explotaciones para poder comer. Su mirada, marcadamente anticapitalista, se mezcló entonces con el ecologismo, que le proporcionó la mejor forma de mostrar la inviabilidad física de este modelo, por cómo se opone a la continuidad de la vida.

15/11/17

Subir los salarios haría más contra el fraude que los llamamientos a la transparencia

NUESTRA IMPOTENCIA ANTE LOS PARAÍSOS FISCALES


Para no perder el sentido de la realidad -me decía un buen amigo el otro día-, lo mejor que podemos hacer es pensar con perspectiva hasta dónde alcanzan nuestras demandas de justicia social en un momento dado. Era la razonable conclusión a la que había conducido nuestra conversación sobre los llamados Paradise Papers, después de corroborar nuestro absoluto desarme discursivo ante las lógicas del capitalismo global actual. Su hegemonía se hace tan evidente que ya ni siquiera cabe contradecir lo que tiene de perverso el sistema redistributivo del Estado Social. Por arte de magia, este es ahora el espacio de resistencia contra esa revolución, aparentemente desterritorializada, que está llevando a cabo el 1% de la población mundial – verdadero sujeto nómada- contra ese otro 99% que vive encerrado en el Estado.

Es lamentable que este escenario macabro sea traducido tan a menudo como una lucha entre los ganadores y los perdedores de la globalización. Si bien es cierto que los “penúltimos” son machaconamente empujados a pisotear a los “últimos”, estos y aquellos deberían ser conscientes de que su antagonismo es el fruto de compartir un mismo espacio físico, el Estado nación, desbordado desde hace décadas por un sistema de expropiación mundial para el que se hace indispensable, sin embargo, contar con su capacidad recaudatoria.

El Estado recauda y, cada vez con menos recursos, redistribuye lo que consigue arañar a todos aquellos que no cuentan con lo suficiente como para poner su dinero a salvo en paraísos fiscales. La falta de ingresos fiscales es compensada mediante el endeudamiento público, que crece y concede verosimilitud al dogma de la austeridad. Así, los recortes en el Estado de bienestar se suman a una presión impositiva cada vez más acusada sobre los sectores sociales con rentas medias y bajas -ambas, generalmente, rentas del trabajo-, pues en lo sucesivo será necesario anteponer el pago de la deuda -que conlleva la posibilidad de mantener abiertas las fuentes de financiación- al sostenimiento de unos servicios públicos de calidad. El Estado recauda, sí, pero sobre todo lleva a cabo esa labor de estratificación social que secciona a las mayorías sociales convirtiéndolas en grupos antagónicamente enfrentados.

14/11/17

Pertenece a la condición humana tener que plantearse las tareas imposibles

UNA CONTRACCIÓN DE EMERGENCIA


Hemos dejado que la situación se deteriore tanto que el gradualismo ya no sirve.

Sabemos que el crecimiento material no puede continuar indefinidamente en una biosfera finita –y de hecho estamos ya más allá de los límites del crecimiento, por evocar el título del importante primer informe al Club de Roma en 1972–, pero toda nuestra vida socioeconómica y la ideología dominante se organizan en torno a la aberrante suposición contraria. Como escribía Barry Commoner en 1971, en su clásico The Closing Circle:

“La civilización humana implica una serie de procesos cíclicamente dependientes entre sí, la mayor parte de los cuales [población, ciencia y tecnología, producción económica…] presentan una tendencia inherente a crecer, con una sola excepción: los recursos naturales, insustituibles y absolutamente esenciales (…). Es inevitable un choque entre la propensión a crecer de los sectores del ciclo que dependen del hombre, y los severos límites del sector natural. Está claro que si la actividad humana en el mundo –civilizado– tiene que conservar su relación armónica con todo el sistema global, y sobrevivir, debe acomodarse a las exigencias del sector natural, o sea, la ecosfera”.

Ese ajuste hubiéramos tenido que emprenderlo hace treinta, hace cuarenta años: las opciones de cambio gradual tenían entonces cierto sentido. Hoy hemos dejado que la situación se deteriore tanto que el gradualismo ya no sirve. Si tenemos en cuenta a la vez las exigencias de justicia y de sustentabilidad ecológica (es decir, si creemos que las sociedades humanas viables no pueden apoyarse en el privilegio de unos pocos y el genocidio de la mayor parte de la humanidad), entonces sabemos que, en sociedades ricas como la nuestra, el uso de materiales y energía ha de disminuir en nueve décimas partes aproximadamente. No se cansa de repetirlo –y tiene razón– Ted Trainer en un importante libro suyo recién traducido al castellano,
La vía de la simplicidad.

13/11/17

Crear una distancia entre lo que somos y aquello que se nos presente

VER, PENSAR Y HABLAR CON CALMA

El sentido de la vida surge en la calma y la paciencia.

Para muchos de nosotros, la vida actual tiene como denominador común la prisa y la impaciencia. Tal vez, dicho así, encontremos cierta resistencia a aceptar que nuestra vida transcurre con frenesí, o que muchas de las actividades que la ocupan (que nos ocupan) parecen imparables por definición.

Sin embargo, tomemos una pausa para reflexionar al respecto. Incluso esto suena inusual, ¿no? Que un texto al que quizá llegaste por azar, al que diste clic mientras seguías el scroll infinito de Facebook, te proponga ahora detenerte para pensar. ¿Por qué no hacerlo? ¿Por qué no tomarse unos minutos para abrir un paréntesis no en la vida, sino en las ocupaciones de la vida?: un paréntesis en el hacer que nos permita posar nuestra mirada sobre el ser.

Esta pausa, por sencilla que parece, no es muy habitual en la actualidad. No es fácil des-aprender algunos de los hábitos que en los últimos años hemos desarrollado, muy a nuestro pesar. Aprendimos a desear recompensas inmediatas y fugaces, aprendimos a vivir en un exceso constante de estímulos y aprendimos también a querer siempre más de todo. Entre otros factores, ahí se encuentra el germen de esa prisa y esa impaciencia a las que aludimos antes. Lo insaciable nos lleva necesariamente a la búsqueda frenética pero, sobre todo, irreflexiva. Cabría preguntarse asimismo, en este contexto, si de verdad somos capaces de disfrutar lo que vivimos cuando nos encontramos en una actitud constante de querer siempre otra cosa.

10/11/17

Orientemos nuestros ideales colectivos hacia una nueva utopía de progreso

PSEUDOCIENCIAS Y PSEUDOESCÉPTICOS

¿Por qué lo llaman ciencia cuando quieren decir política?

Hace unas semanas escribí un artículo en mi blog personal para denunciar lo que da la impresión de ser una auténtica campaña[1] en contra de la homeopatía y las llamadas pseudociencias y se viene desarrollando de un tiempo a esta parte en la prensa española. En él denunciaba que, bajo la idea de defender el pensamiento científico frente a creencias mágicas, se está montando un discurso lleno de prejuicios y actitudes que recuerdan enormemente a una caza de brujas (algo muy poco científico, la verdad). A pesar de que lo publiqué en un blog muy modesto que, hasta entonces, apenas acumulaba unos pocos cientos de visitas, el artículo se volvió viral llegando a tener 30.000 visitas hasta la fecha. El tema, es, desde luego, candente, y la avalancha de comentarios y debates que provocó sacó a relucir muchas cuestiones interesantes que merece la pena tratar.


Pseudociencias
Los artículos que están apareciendo en prensa, formando parte de esta especie de campaña (organizada o espontánea), contra las llamadas pseudociencias suelen tomar como punta de lanza el ataque a la homeopatía pero es habitual que amplíen las críticas a quienes se oponen a los transgénicos, las vacunas o la agricultura química. Frente a ellos se sitúa otra corriente que en los últimos años ha conseguido gran popularidad (siendo J. Pamies su miembro más mediático), que defiende la medicina natural y la curación mediante plantas, mientras critica fuertemente los intereses de las compañías farmacéuticas y agroquímicas[2].

9/11/17

Tenemos que diseñar otro modelo donde podamos seguir viviendo bien

UN MODO DE VIDA MUCHO MÁS SIMPLE Y AUTOGESTIONARIO 

 

El escenario futuro de un mundo postpetróleo, donde los recursos escasean y el crecimento ya no encuentra indicadores positivos que lo mantengan, empuja al ser humano a buscar alternativas sostenibles para garantizar la supervivencia. Si, además, incorporamos un enfoque social donde el reparto de los recursos sea justo y equitativo entre todas las personas que conformamos el planeta, entonces nos encontramos con el libro La vía de la simplicidad. Hacia un mundo sostenible y justo, del investigador y activista australiano Ted Trainer (Editorial Trotta, 2017).

Con una amplia trayectoria en el campo de las teorías de transición y del cénit del petróleo, el autor nos abre las puertas de Pigface Point, su espacio personal autogestionado a las afueras de Sydney, donde practica la vida simple que promulga en sus ensayos y donde se encuentra su residencia. En el mismo recinto también desarrollan numerosas actividades de tipo educativo y divulgativo con el fin de mostrar a todas las personas interesadas una de las alternativas posibles a un mundo capitalista basado en el crecimiento y el consumo.
 
La Vía de la Simplicidad es una respuesta holística a un mundo postcapitalista, ¿cuántos años ha estado investigando sobre esto?

Mucho tiempo. Intenté hacer eso con mi primer libro en 1985, Abandon Affluence!, y para ello, lógicamente, ya llevaba varios años estudiando el tema y buscando evidencias. Posteriormente, en 1995, con The Conserver Society: alternatives for sustentability, mejoré los argumentos. Sin embargo, es en La vía de la simplicidad donde presento un intento teórico por superar con tesis y evidencias más fuertes y mejor estructuradas los trabajos anteriores, dando respuestas claras sobre lo que está pasando, hacia dónde vamos y teniendo en cuenta experiencias ilusionantes que existen en este ámbito en la actualidad. 

8/11/17

El hecho de actuar, de hacer algo, te hace mucho más consciente de los problemas

VER LIBRO

CAMBIAR EL SISTEMA: El factor del gancho 


El mundo se puede cambiar, pero ello requiere mucho conocimiento.

Desde Autonomía y Bienvivir proponemos cambios sociales que algunos consideran radicales. Nosotros también, porque consideramos que van dirigidos precisamente a la raíz de los problemas que padecemos. Hemos desarrollado una visión utópica que es muy extraña en la actualidad, en mi opinión porque, como ocurre siempre en las sociedades, se han “reificado” o naturalizado nuestras instituciones sociales, de tal forma que parece tan imposible cambiarlas como a la ley de la gravedad.

En realidad esto no es así, y como dice Satis Khumar, lo que ha sido hecho por el hombre puede ser cambiado por el hombre.

VER VIDEO.
Pero aquí hay que hacer algunas precisiones. Si entendemos la sociedad como un sistema complejo, y creo que esta es la forma correcta de entenderla, debemos reconocer que los sistemas dependen de la trayectoria, son históricos. No es posible darnos la vuelta como un calcetín y cambiar nuestras creencias, ideas, y todo lo que motiva nuestros actos de la noche a la mañana. No tengo la conciencia de que esto sea bien comprendido por la gente que me rodea y que es favorable al cambio. La herencia de la modernidad y su énfasis en la razón instrumental nos hace concebir el proceso de cambio de forma similar a como concebimos un proceso de producción. Diseñar, planificar, redactar leyes y ordenes ejecutivas, movilizar recursos, trabajar. Pero el cambio social no funciona así, no es como construir un coche, es más como educar un niño. Tratamos con seres vivos que además tienen ideas que dan sentido a su historia personal.

7/11/17

Una Europa que dé importancia a las condiciones materiales de vida de sus pueblos

CARGONOMIA: La alternativa económica venida de Hungría


Desde hace varios meses, la calle Dembinszky de  Budapest es objeto de curiosidad: Al fondo de un pequeño patio se escribe una nueva etapa del recorrido  hacia  otra  visión de la sociedad. Aquí se encuentra Cargonomia, el resultado de la búsqueda de otras  alternativas para una mejor convivencia. Entrevistamos a Vincent Liegey, cofundador del proyecto.

El local de Cargonomia está lleno de bicicletas con remolque de carga de tres ruedas fabricados allí mismo con el acero procedente de una fábrica de la ciudad de Csepel, al sur de Budapest. Se crearon específicamente para las necesidades de Cargonomia y con un  fin muy particular: permitir el desarrollo común de varias pequeñas entidades que trabajan  a partir de ahora de forma conjunta sin ánimo de lucro. Cargonomia es también un centro de exposición, prueba, alquiler y compra de soluciones low tech para el transporte de mercancías.

Realmente, Cargonomia no es más que un centro que reúne diversas actividades  haciéndolas codependientes. La granja orgánica de la aldea de Zsámbok produce frutas y verduras que se envían a Budapest, la cooperativa social Cyclonomia construye bicicletas con remolque para carga que son utilizadas después por Kantaa, una asociación de mensajeros, para entregar frutas y verduras a quienes las tienen encargadas dado que  forman parte de una AMAP (Asociación para el Mantenimiento de la Agricultura  Campesina), defensores y partícipes de la agricultura sostenida por la comunidad.

6/11/17

Implementar sistemas económicos que realmente promuevan el bienestar

OBSOLESCENCIA PROGRAMADA

Los productos que compras están diseñados para romperse

¿Cuántas veces ha comprado un dispositivo electrónico, sólo para descubrir que ha dejado de funcionar correctamente poco tiempo después de su compra? Gastó tanto dinero en eso, y de repente está triste porque ya no está funcionando bien. ¿El resultado? Gastos desperdiciados, mano de obra, energía y recursos malgastados, sin mencionar los desechos tóxicos que terminan en los vertederos, envenenando el planeta.

¿Pero por qué es eso así? ¿Por qué la vida útil de la mayoría de los productos es tan corta, teniendo en cuenta los modernos medios tecnológicos de producción? La respuesta es obsolescencia programada.

La obsolescencia programada y el ciclo del consumo perpetuo

Nuestro sistema económico se basa en el consumo constante: cuanto más compramos, más dinero ingresa en la economía y, por lo tanto, crece la economía. Si el dinero deja de moverse, el sistema económico se colapsará, ya que a las personas no se les pagará ni tendrán dinero para pagar los productos y servicios que necesitan o desean.
Hay dos formas principales en que nuestra sociedad logra mantener a la gente comprando cosas:

3/11/17

Un huerto urbano no cultiva solo hortalizas sino que es sobre todo un símbolo.

LA VERDADERA TRANSICIÓN QUE VIENE, Y NOSOTROS TAN LEJOS



La distancia entre la gravedad del problema ecológico y su percepción ciudadana es uno de los abismos más desgarradores del siglo XXI. Un abismo que no es casual, sino que ha sido ideológica y culturalmente incentivado durante más de un cuarto de siglo. La Cumbre de la Tierra de 1992 inauguró una articulación sociedad-medio ambiente bajo el paraguas de un nuevo concepto, el desarrollo sostenible. Un concepto que nació explícitamente para sustituir una idea mucho más fundamentada científicamente, pero políticamente más peligrosa, que tuvo un cierto recorrido en los años setenta: los límites del crecimiento.

El desarrollo sostenible postula que se pueden armonizar la sostenibilidad ambiental y la económica, definida esta última como una actividad financieramente rentable. Desde el momento en que la preocupación por evitar la degradación de la biosfera y la acumulación capitalista se volvieron asuntos compatibles, el marketing verde se tornó una obligación. De esta forma surge, en el primer lustro de la década de los noventa, una explosión de realidades institucionales (Ministerios de Medio Ambiente), bajo unos parámetros más o menos homologados a nivel internacional y que tienen en la idea de desarrollo sostenible su espina dorsal.

Pero el desarrollo sostenible ha fracasado. En 2017 el naufragio del proyecto se ha hecho patente en el hecho de que ni un solo indicador socioecológico importante ha conocido mejora alguna tras 25 años de acción institucional impulsada bajo este marco. Al contrario: en términos globales, todos han empeorado. Que los eventos de educación ambiental que promueven nuestras instituciones sean tan insignificantes es consecuencia directa de una construcción conceptual que nació muerta. Y lo hizo al aceptar, como premisa de partida, aquella famosa línea roja de Bush padre marcó al aterrizar en Río en 1992: "El modo de vida americano no es negociable". Cuando la cuestión del sistema socioeconómico se convierte en un tabú, lo ambiental, como nos advertía Naredo, tiende que rebajarse a un lugar ceremonial y un mantra cosmético que no tiene apenas efectos sociales constatables.

2/11/17

Cientos de ejemplos que se adaptarán a la reducción inevitable de consumo

HACIA UNA ECONOMÍA POSCAPITALISTA



Todo parece indicar que estamos a las puertas del final de un sistema que requiere de un consumo creciente de materia y energía

No veremos una quiebra simultánea ni uniforme, sino que habrá ciclos de crisis y recuperación a los que seguirá una caída más profunda

El desmoronamiento del antiguo orden puede alumbrar sistemas más justos y solidarios, centrados en los cuidados de la vida de las personas y de la biosfera

Cambio climático, pérdida de la biodiversidad, pico del petróleo y agotamiento de otros recursos fósiles y materiales… Los datos que reporta al respecto la comunidad científica son contundentes y nos abocan a un futuro con problemas inéditos: una crisis global civilizatoria cuyo discurrir no podemos vislumbrar con exactitud, pero que sin duda alumbrará un panorama completamente diferente al actual. Este horizonte incierto requiere cierto ejercicio de política-ficción si queremos minimizar sus impactos a tiempo (antes de que los hechos dejen poco margen para la política) y reconducir este declive hacia sociedades más justas, solidarias, democráticas y sostenibles.

Respecto al sistema económico, todo parece indicar que estamos a las puertas del final del capitalismo global, sistema que requiere de un consumo creciente de materia y energía para crecer de forma sostenida, algo que no va a ser posible (1). Probablemente, no veremos una quiebra simultánea ni uniforme, sino que habrá ciclos de crisis y recuperación a los que seguirá una caída más profunda, con tendencia general a la degradación del orden socioeconómico. En cada una de estas etapas recesivas se irán destruyendo infraestructuras (incluida la energética) y capacidad productiva, capacidad de consumo de la población (más paro, menores salarios y pensiones, menos acceso al crédito) y capacidad financiera, así como alguna de las cadenas del mercado mundial y la economía de escala de determinados sectores.

31/10/17

Lo que el decrecimiento plantea es eliminar el crecimiento superfluo

DECRECIMIENTO NO ES EMPOBRECIMIENTO


El decrecimiento como propuesta social supone apartarse del consumismo característico del siglo XX, y parece ser la única alternativa práctica a un modelo histórico que resulta inviable, insostenible. Renunciar a crecer es la única cosa sensata que puede plantearse en un mundo que, agotado, boquea entre la polución masiva y el calentamiento inexorable

Pero ¿por qué da tanto miedo abordar  el concepto, la idea misma de decrecimiento?  
No voy a ocuparme de las razones de tal aversión entre quienes disfrutan de la acumulación de capital proveniente del asalto a los recursos de la naturaleza, obvio.
Me interesa más la posición de los movimientos de progreso que, aunque renuentes, parece que acogen propuestas concretas, particularmente entre quienes forman eso que se conoce como ecoizquierda. Algo se mueve en este contexto y puede formar parte de lo que ahora se llama el nuevo futurismo: qué cosas van a componer ese futuro tan inmediato como incierto.

En el discurso  de la izquierda tradicional se produce un cuello de botella en la reflexión sobre la expoliación de los recursos de la naturaleza que parece difícil evitar. El decrecimiento como estrategia revolucionaria no acaba de cuajar por dos razones. Primero porque ir contra el crecimiento supone, aparentemente, ir contra un modo de vida instalado en el umbral  de la búsqueda de la felicidad que el consumo
per se parece producir. Y segundo porque el crecimiento se asocia con el incremento de la producción y por tanto de los salarios de los trabajadores insertos en las cadenas productivas que sostienen el mismo crecimiento.

30/10/17

La sociedad engendra más necesidades insatisfechas de las que colma

SU ECOLOGÍA Y LA NUESTRA


La ecología, es cómo el sufragio universal y el descanso dominical: en un primer momento, todos los burgueses y todos los partidarios del orden os dicen que queréis su ruina, y el triunfo de la anarquía y el oscurantismo. Después, cuando las circunstancias y la presión popular se hacen irresistibles, os conceden lo que ayer os negaban y, fundamentalmente no cambia nada. La consideración de las exigencias ecológicas cuenta con muchos adversarios entre la patronal. Pero tiene ya bastantes partidarios entre empresarios y capitalistas, como para que su aceptación por parte de las potencias del dinero, se convierta en una seria probabilidad.

Entonces más vale, desde este momento, no jugar al escondite: la lucha ecológica no es un fin en sí, es una etapa. Puede crear dificultades al capitalismo y obligarle a cambiar; pero cuando, después de haber resistido durante mucho tiempo por las buenas y por las malas, finalmente ceda porque el impasse ecológico se haya convertido en ineluctable, integrará este inconveniente como ha integrado todos los demás.

Por eso es necesario de entrada plantear la cuestión francamente: ¿qué queremos? ¿Un capitalismo que se acomode a los inconvenientes ecológicos, o una revolución económica, social y cultural que suprima los inconvenientes del capitalismo y, por ello, instaure una nueva relación de los hombres con la colectividad, con su medio ambiente y con la naturaleza? ¿Reforma o revolución?

Ante todo no respondáis que esta cuestión es secundaria y que lo importante es no ensuciar el planeta hasta el extremo de hacerle inhabitable. Por tanto la supervivencia tampoco es un fin en sí: ¿vale la pena sobrevivir en “un mundo transformado en hospital planetario, en escuela planetaria, en prisión planetaria y en el que la tarea principal de los ingenieros del espíritu será fabricar hombres adaptados a esta condición”? (Illich).

27/10/17

No somos dueños de la tierra, sino que nos co-constituimos con el entorno.

¿QUÉ VIENE DESPUÉS DEL CAPITALISMO? 

 

Cinco esperanzadoras alternativas


El capitalismo es un tema polémico y mucho de lo que se puede decir o pensar, está basado en la pura especulación. Mientras que prácticamente todo el mundo vive o es afectado por el sistema capitalista, en realidad, pocos saben con certeza cómo funciona y, muchos menos cómo desarticularlo. Pero ¿por qué preguntarse sobre el capitalismo? Y, sobre todo ¿por qué ponerlo a discusión?

Hay muchas consecuencias negativas del sistema económico que nos rige. La primera, es que su sustento ideológico se ha filtrado a otros ámbitos, como la política y el arte que se han convertido en mercados, en donde el valor que más importa es el dinero y adquirir nuevas posesiones. Por otro lado, el capitalismo nos ha hecho pensar, precisamente, que el dinero no sólo es parte de nuestra vida, si no que es natural. Natural como respirar o como tomar agua. El dinero y el valor monetario de las cosas nos parecen evidentes. Sin embargo, hay otras formas de valuar los objetos.

Hemos olvidado que el capitalismo es sólo una forma de vivir

Sin embargo, sus fallas se están haciendo notar y esto nos hace preguntarnos si existen otras formas de vida. Y debe haberlas, pues en el mundo, actualmente, hay más de 700 millones de personas en estado de pobreza extrema, probando lo poco democrático que es este sistema. Además, debido a la sobreexplotación del medio ambiente, el capitalismo podría colapsar por desabasto de los recursos que sostienen los estilos de vida que promueve. Flora, fauna y personas somos víctimas de las consecuencias de la explotación en el entorno natural.

El capitalismo no trabaja para todos y las evidencias son muy claras

26/10/17

Lo mejor y lo peor se acaba. Todo cambia. Y así está bien

IMAGEN QUE CONDENSA MÁS SABIDURÍA DE VIDA QUE 100 LIBROS


Vivir es un oficio que se aprende en el ensayo y el error, pero también a través de las enseñanzas de otros


Vivir es un oficio que, bien llevado, requiere del equilibrio entre numerosas circunstancias. A veces queremos algo y el mundo nos entrega otra cosa; a veces la realidad nos sorprende; a veces tenemos que reaccionar ante un suceso inesperado y, en otras ocasiones, disfrutamos de la calma necesaria para paladear el instante. La vida es así: impredecible, milagrosa, ardua…

Hablamos en estos términos para compartir la ilustración realizada por la artista Eréndira Derbez. En general, se trata de una imagen que condensa valiosas lecciones de vida, sabiduría en su mejor estado: dicha con sencillez y franqueza.

La imagen habla por sí sola, pero para quien lo desee, después de ella compartimos algunos comentarios sobre su contenido.

Que juzgar a alguien por su apariencia es tedioso y estúpido
¿Cuántas veces has entrado en una sala a ver una película sin saber bien a bien de qué trata? ¿O tomado un libro del que tampoco sabías gran cosa y terminó sorprendiéndote? Si hacemos eso con objetos, ¿por qué entonces juzgamos a las personas sin conocerlas?

Que personas desconocidas podemos tener mucho en común
La existencia es azarosa, tanto que a veces también se convierte en coincidencia. El “azar objetivo” del que habló André Breton nos hace, a veces, encontrarnos con personas en quienes descubrimos una afinidad inesperada.

25/10/17

Que las personas no hayan de sobrevivir vendiendo su alma y cuerpo a un trabajo

RENTA BÁSICA UNIVERSAL Y EMPLEO GARANTIZADO


¿QUÉ ENTENDÉIS POR RBU Y POR EG?

La situación de crisis económica, de declive del sistema capitalista y de hundimiento del pensamiento neoliberal (incapaz de controlar el monstruo que ha creado) hace necesaria, a nuestro juicio, una propuesta de transición que colabore al surgimiento de un nuevo modelo económico-social distinto y que favorezca al 99% de la población.

La propuesta debe ser holística y por ello debe dar respuesta a las situaciones de pobreza extrema, pero también a la creciente inseguridad de las clases medias, al cierre del pequeño comercio y a la pérdida del tejido productivo local, que es el que mantiene nuestro empleo y economía.

Las nuevas tecnologías y la permanencia de la crisis abren la posibilidad de que podemos ser capaces de crear algo alternativo y al margen del actual sistema financiarizado, exclusivamente especulativo, que domina las grandes empresas, los medios de comunicación y corrompe al mundo político.

P.- ¿No es por tanto una propuesta para los más desfavorecidos?

R.- Sí, pero no exclusivamente. ATTAC siempre ha defendido la necesidad de un reparto de la renta a través de una Renta Básica Universal (RBU) y ello porque esta medida, no solo resuelve los problemas de la pobreza extrema, sino que da libertad a la ciudadanía. Como decíamos anteriormente no se puede ser libre cuando dependes de otros para garantizar que tu familia no se muera de hambre. Tampoco funciona un mercado de trabajo cuando una de las partes no tiene libertad. La RBU&EG es un paso muy importante para “poner freno a la dictadura de los poderes económicos, ejercida a través de los mecanismos de mercado”[i]

La evolución económica ha provocado que esta medida de la RBU sea también conveniente para el pequeño comercio e industria local que sufre tanto la competencia del dumping social de las multinacionales, que han externalizado totalmente su producción, como la escasez de demanda solvente.

24/10/17

Ningún interés económico puede estar por encima de la reverencia hacia la vida

AUSENTE DE NUESTRA CULTURA EL CONCEPTO DE SUFICIENCIA


'La economía desenmascarada. Del poder y la codicia a la compasión y el bien común',
de Manfred Max-Neef

Max-Neef, que ha hecho importantes contribuciones al desarrollo de la economía ecológica y la transdisciplinariedad, fue fundador y director del Centro de Alternativas de Desarrollo (CEPAUR), desde el que se impulsó la teoría del Desarrollo a Escala Humana y los principios de la Economía Descalza.

En 1983 fue galardonado con el Premio Nobel Alternativo en el Parlamento de Suecia. Es miembro honorario del Club de Roma y de la Academia Europea de Ciencias y Artes, de la New York Academy of Sciences y de la Academia Leopold Kohr de Salzburgo.

Max-Neef señala que este libro, escrito junto al físico Philip B. Smith, es fruto de una larga conversación entre un economista heterodoxo y un científico interesado en la economía, visiones que convergen para desenmascarar «todas las estupideces que hay en la economía, las falsedades, las intenciones que son tremendamente nefastas. Una de las cosas que demostramos en el libro es que a lo largo de toda la evolución del pensamiento económico se termina siempre por favorecer al poder y al dinero; esto es algo sistemático, como demuestran los últimos 300 años, hasta el día de hoy».

Max-Neef se refiere al desarrollo de la teoría económica neoclásica, plagada de inconsistencias y fantasías que plantean un error de base que se ha ido imponiendo hasta convertirse hoy en un dogma. El cuerpo teórico de matriz neoclásica es una disciplina decimonónica que ha llegado a convertirse en una pseudoreligión: «El problema es que la economía, y este es el peor escándalo para mí, es una economía del siglo XIX. Es la única disciplina que todavía es del siglo XIX; no hay física del siglo XIX, ni biología del siglo XIX, ni astronomía del siglo XIX...».

23/10/17

Un objetivo que debiera ser común: “la defensa y el cuidado de la vida”

ALTERNATIVAS SISTÉMICAS


Reseña sobre el libro Alternativas sistémicas, edición de Focus on the Global South, Attac France y Fundación Solón (La Paz, 2017, bajo licencia CC BY-NC-ND en www.systemicalternatives.org ).

Sirva como apunte inicial el siguiente párrafo extraído de la introducción al libro[1]:
Ninguna de las propuestas, ni el Vivir Bien, ni el decrecimiento, ni el ecofeminismo, ni la desglobalización, ni los derechos de la Madre Tierra, ni los comunes, pueden enfrentar solas satisfactoriamente la crisis sistémica. Todas estas propuestas y muchas otras más necesitan complementarse para forjar alternativas sistémicas.

Es en esta confluencia donde probablemente tenga que encontrar cada uno su sitio. El libro que comentamos no es un manual, ni probablemente oriente a quien lo lea sobre las bondades de unas alternativas frente a otras. Es posible que no sea, siquiera, un texto para consulta. Pero permite que cada quien haga su propia reflexión. Aquí está la nuestra.

Las orillas de los ríos Morona y Santiago a su paso por los departamentos peruanos de Amazonas y Loreto, abarcando una extensión de unos 1,3 millones de hectáreas de bosques tropicales, constituyen el territorio de la nación Wampis, formada aproximadamente por unos 15.000 individuos que se autodenominan shuar (gente).

20/10/17

En este momento de mi vida, no quiero casi nada. Casi nada. O todo.

LO QUE QUIERO AHORA


Será porque tres de mis más queridos amigos se han enfrentado inesperadamente estas Navidades a enfermedades gravísimas. O porque, por suerte para mí, mi compañero es un hombre que no posee nada material pero tiene el corazón y la cabeza más sanos que he conocido y cada día aprendo de él algo valioso. O tal vez porque, a estas alturas de mi existencia, he vivido ya las suficientes horas buenas y horas malas como para empezar a colocar las cosas en su sitio. Será, quizá, porque algún bendito ángel de la sabiduría ha pasado por aquí cerca y ha dejado llegar una bocanada de su aliento hasta mí. El caso es que tengo la sensación -al menos la sensación- de que empiezo a entender un poco de qué va esto llamado vida.

Casi nada de lo que creemos que es importante me lo parece. Ni el éxito, ni el poder, ni el dinero, más allá de lo imprescindible para vivir con dignidad. Paso de las coronas de laureles y de los halagos sucios. Igual que paso del fango de la envidia, de la maledicencia y el juicio ajeno. Aparto a los quejumbrosos y malhumorados, a los egoístas y ambiciosos que aspiran a reposar en tumbas llenas de honores y cuentas bancarias, sobre las que nadie derramará una sola lágrima en la que quepa una partícula minúscula de pena verdadera. Detesto los coches de lujo que ensucian el mundo, los abrigos de pieles arrancadas de un cuerpo tibio y palpitante, las joyas fabricadas sobre las penalidades de hombres esclavos que padecen en las minas de esmeraldas y de oro a cambio de un pedazo de pan.

19/10/17

El global no pot funcionar si el que és local es destrueix.

L' ECOPOLIS: EL JOC DE L’ECONOMIA SOCIAL I SOSTENIBLE



El Joc Ecopolis, creat per Ton Dalmau per difondre el coneixement de les monedes socials ha estat notícia a Barcelona Metròpolis, capital en transformació, del web de l'Ajuntament de Barcelona

Aquest Monopoly alternatiu va servir com a camp de proves de la moneda complementària de Vilanova i la Geltrú, la turuta.

Ecopolis és un joc inspirat en el Monopoly, però que, en lloc d’ensenyar-nos a especular, vol ajudar-nos a entendre com l’ús de les monedes complementàries pot millorar l’economia d’un poble. Es juga en dues parts: la primera, amb criteris purament capitalistes, i s’hi afavoreix l’especulació, la rampinya i la destrucció planetària, i la segona, amb criteris d’economia social i sostenible. Aquí el tauler de joc representa una ciutat on hi ha implementada una moneda complementària que s’obté mitjançant treballs per a la comunitat o oferint productes artesanals, serveis o coneixements. Els productes es poden pagar en part en moneda global i en part en moneda local.

Cada jugador escull a l’atzar un personatge i una condició econòmica associada, i a mesura que avança va trobant-se amb necessitats que ha de cobrir amb el que ofereix la societat. En la part d’economia social, les possibilitats de cobrir les necessitats són molt més grans que en la capitalista i a la vegada la petjada ecològica és molt inferior.

Hi ha un guany col·lectiu, que és palès en el fet que tots els jugadors tenen feina i estan millorant la ciutat, i també un guany individual, que es mesura segons la capacitat de cada jugador de reduir la seva petjada ecològica.

18/10/17

Si no nos perderemos ver los derechos humanos respetados en este planeta

HABLEMOS DE ESE TABÚ LLAMADO DEMOCRACIA

 

¿Qué hacer entonces? Dejemos de considerar la democracia como un valor adquirido, definido de una vez por todas e intocable para siempre. En un mundo en que estamos acostumbrados a debatir todo, sólo persiste un tabú: la democracia. Cuestionemos pues, todo el tiempo, la democracia.  Por José Saramago. 
En su libro Política, Aristóteles nos dice en primer lugar esto: “En democracia, los pobres son reyes porque son mayoría, y porque la voluntad de la mayoría tiene fuerza de ley”[1]. En un segundo pasaje, parece restringir primero el alcance de esta frase, luego la amplía, la completa y acaba por establecer un axioma: “La equidad en el seno del Estado exige que los pobres no posean de ningún modo más poder que los ricos, que no sean los únicos soberanos, sino que todos los ciudadanos lo sean en proporción a su número. Éstas son las condiciones indispensables para que el Estado garantice eficazmente la igualdad y la libertad”.
Aristóteles nos dice que aunque participen con total legitimidad democrática en el gobierno de la polis, los ciudadanos ricos serán siempre una minoría en razón de una incontestable proporcionalidad. Sobre un punto, tenía razón: por más lejos que nos remontemos en el tiempo, nunca los ricos fueron más numerosos que los pobres. Pese a esto, los ricos siempre gobernaron el mundo o sostuvieron los hilos de los que gobernaban. Constatación más actual que nunca. Señalemos de paso que, para Aristóteles, el Estado representa una forma superior de moralidad…
Todo manual de derecho constitucional nos enseña que la democracia es “una organización interna del Estado por la cual el origen y el ejercicio del poder político incumbe al pueblo, organización que permite al pueblo gobernado gobernar a su vez por medio de sus representantes electos”. Aceptar definiciones como ésta, de una pertinencia tal que roza las ciencias exactas, correspondería, traspuestas a nuestra vida, a no tener en cuenta la gradación infinita de estados patológicos a los que nuestro cuerpo puede verse confrontado en todo momento.