16/10/17

No es tomar el poder del Estado sino cambiar la visión del mundo que tiene la gente

LA VÍA DE LA SIMPLICIDAD: Hacia un mundo sostenible y justo


La vía de la simplicidad


El movimiento por el Decrecimiento se ha extendido de manera importante desde la época en que preparé la versión original de este libro y, por tanto, me parece interesante comentar su conexión con la Vía de la Simplicidad. Aunque he abordado esta cuestión más detalladamente en Trainer (2014c), apuntaré aquí algunos de los aspectos básicos de dicha relación.

A estas alturas resultará obvio que la perspectiva de la Vía de la Simplicidad encaja dentro del proyecto general del Decrecimiento. Sin embargo, creo que existen algunas diferencias importantes. No quiero decir con esto que el Decrecimiento tenga fallos, sino más bien que existen cuestiones a las que espero preste más atención en el futuro. 

La dimensión y relevancia de los límites

La bibliografía que ha abordado hasta la fecha el Decrecimiento se ha centrado principalmente en criticar lo inaceptable del empeño por el crecimiento y los problemas que éste causa. Esto es, sin duda, de gran valor, pero la perspectiva de la Vía de la Simplicidad va más allá del diagnóstico de la insostenibilidad y de la injusticia actuales del sistema mundial y trata de definir la forma que debería adoptar una sociedad sostenible y justa, junto con las implicaciones que esto tiene para la teoría y la práctica de la transición. Lo que yo defiendo es que, desde el momento en que se percibe la verdadera situación de los límites, resulta imposible negar las enormes e ineludibles conclusiones derivadas de dicha situación. Esto es así tanto en la cuestión de cómo definimos lo que constituye una buena sociedad, como en el propio proceso de transición. Y es precisamente esto lo que encuentro escasamente reconocido en las obras acerca del Decrecimiento. 

13/10/17

Esta experiencia materializa un ejemplo de Economía Circular

LA MOLA: La moneda que alimenta la tierra y fortalece la comunidad


El pasado 12 de Septiembre se presentaba en Madrid una nueva moneda social complementaria, la MOLA. Una moneda que tiene por objetivos contribuir a la gestión y la revalorización de los residuos orgánicos - que en el 90% de los casos terminan incinerados en nuestros vertederos- con el fin de generar con ellos, no sólo  el compost de calidad con el que nutrir de nuevo la tierra, sino favorecer la creación de riqueza al vertebrar una comunidad de intercambio en barrios y pueblos a partir de la recogida selectiva.
Al entregar la materia orgánica (MO), tras su pesaje, se convierte en la moneda social, a razón de 0’25 MOLAS por kg de biorresiduos, que utilizar para el intercambio de bienes y servicios dentro de la comunidad conformada por las personas, instituciones y comercios locales que participan de los objetivos de recuperar la materia orgánica, para devolver a la tierra aquello que nos ha ofrecido previamente y además fortalecer el tejido comunitario
Se trata de una moneda que activamos desde los movimientos sociales y vecinales, y que:
 Sirve como descuento para usar en comercios del barrio donde se active una comunidad de recogida de materia orgánica en el marco del proyecto Madrid Agrocomposta.
 Se utiliza como valor para intercambio de servicios con otras personas de tu comunidad
• Uno de los objetivos es que el ayuntamiento lo acepte como moneda descuento o bonificación para el pago de tasas o servicios municipales (Bicimad, Bonometro, etc), como ya se hace en otras ciudades de España en base al ahorro de gestión de residuos orgánicos que, incorporados en el circuito MOLA, no van al vertedero.

11/10/17

¿Quién dijo que el crecimiento era la única clave para el éxito empresarial?

EL DÍA QUE DEJAMOS DE CRECER


¿Es posible tener crecimiento infinito en un planeta finito? ¿Es posible crear una prosperidad global sin crecimiento económico?  ¿cómo es posible una economía post-crecimiento?

Desde muy temprana edad, ansiamos crecer. Como los niños, queremos ser más altos, más fuertes, y contemplamos a los adultos como un estado deseable que nos permite tomar decisiones, comer lo que queramos o conducir un coche. Sin embargo, hay un momento en la vida en que ese deseo desaparece. No desaparece – al menos, no en todos los niveles y para todos – pero duerme en algún lugar donde no nos acecha constantemente. No estoy segura de si esa voluntad de seguir creciendo vuelve más tarde, aunque la experiencia y el tiempo que he pasado con mi abuela, me ha demostrado que todo tiende a ser más fácil y terminamos aceptando lo que somos y lo que hemos logrado, DISFRUTANDOLO. Yo no lo llamaría complacencia, que suena realmente peyorativo; es sólo saber envejecer – y ser más sabios.

Digo esto porque a veces pienso que podría, e incluso debería, aplicarse fácilmente a la forma en que concebimos las empresas y la economía en sí .
¿Por qué una economía tendría que crecer para siempre en un planeta finito? ¡Tendrás que perdonarme, pero lo encuentro tan contradictorio e ingenuo! ¿Realmente necesitamos crecer? ¿Cómo y por cuánto tiempo?

10/10/17

Anímate y comienza hoy a producir tus propios alimentos, saludables y sustentables

CONVERTIR UN PEQUEÑO JARDÍN EN HUERTA URBANA


Convertir un pequeño jardín en huerta urbana y producir 250 kilos de comida en 60 metros cuadrados

Cada año, en el mundo se desperdician  aproximadamente 300 millones de toneladas de comida, es decir, un tercio de lo que se produce para el consumo humano, según un estudio encargado a la FAO.

Ese dato alarmante nos hace pensar que debemos 
buscar soluciones alternativas para frenar esa situación. Una de ellas es la agricultura urbana, es decir, producir los alimentos que consumimos en el hogar de manera sustentable y responsable.

Geoff Lawton, un permaculturista anglo-australiano, y su alumno, el estudiante 
Angelo Eliade, dedican parte de su vida a promover la siembra urbana en espacios pequeños y a pensar soluciones para hacerlo de manera fácil y productiva al alcance de toda la población.

En su casa, Angelo produce cientos de kilos de frutas, verduras y hierbas en un pequeño jardín de 60 metros cuadrados. 

9/10/17

Aunar las prácticas de reutilizar todo lo reutilizable, con las nuevas tecnologías

TRANSICIONES HACIA LA SOSTENIBILIDAD: Tendencias imparables
2018 va a ser un año decisivo. Saldrá al mercado el primer “Ford Modelo T” eléctrico, barato y útil. Docenas de países establecerán fechas para prohibir la venta de coches de motor de combustión interna. El azúcar y determinadas grasas se gravarán con impuestos. Se acabará el impuesto al sol. Etcétera…

Hemos seleccionado algunas de estas tendencias imparables para pergeñar un número especial del boletín Señales de sostenibilidad. Hemos dejado otras tanto o más importantes en el tintero, como la disponibilidad de agua potable, la recurrencia de desastres climáticos o la emergencia de nuevas amenazas a la salud pública como la era preantibiótica. Háganos saber su opinión y las incluiremos en un próximo número.

De los alimentos ultraprocesados a la buena comida

El punto de partida
Los ultraprocesados son una amenaza para nuestro bolsillo, nuestro planeta y nuestra salud. Consisten en una pasta base de harinas refinadas, proteína de soja, aceite de palma y azúcar que luego es  saborizada, coloreada y texturizada con diversos aditivos. El resultado final puede ser una galleta o una croqueta, muy diferentes en apariencia, pero con la misma base.
Los ultraprocesados utilizan el truco de la “alimentación equilibrada” para proliferar. Traducen su nefasta composición a nutrientes (hidratos de carbono, proteínas, vitaminas, etc.) y aducen que forman parte de una alimentación equilibrada, con sus adecuados porcentajes de hidratos de carbono, proteínas, vitaminas, etc.

6/10/17

Tenemos que aprender a vivir dentro de los límites, a no tener vergüenza de vivir en armonía y equilibrio

SIERVOS DE ENTROPÍA

Cuando yo era niño apareció un videojuego, uno que marcó a toda una generación, más o menos a la edad en la que yo podía comenzar a interesarme por esas cosas. Ese juego era el Pac-Man, el cual, a pesar de lo arcaico que se ve desde hoy en día, es probablemente conocido por la mayoría de mis lectores. Como ya sabrán, la dinámica del juego es muy simple: escapar de los fantasmas (salvo cuando estabas bajo el influjo de una gominola de poder) y comer tantas gominolas como podías. Cuando te comías todas las gominolas de un nivel el juego se paraba, los fantasmas y Pac-Man volvían a sus posiciones iniciales, reaparecían las gominolas y comenzabas en un nuevo nivel. Con cada nivel que se progresaba, los fantasmas se movían cada vez más rápido. Yo jugué mucho a ese juego con una videoconsola Atari (muy avanzada en su época) y con práctica llegué a pasar muchos niveles seguidos, hasta niveles donde los fantasmas se movían a una velocidad increíble.

Al final, inevitablemente, siempre te mataban, y ésa era la única posibilidad para terminar la partida (aparte de apagar la consola). Lo más curioso de aquel juego era como, a pesar de lo banal del objetivo (conseguir tantos puntos —un ente abstracto sin mayor significado— como fuera posible), era muy muy adictivo. De alguna manera, ese objetivo sencillo y ramplón era capaz de generar en el cerebro de los jugadores los adecuados mecanismos de recompensa que hacían que pudieras pasar un montón de horas intentando retrasar la —por otra parte ineludible— muerte y fin de la partida. Entre otras cosas, porque una de las gracias del juego era mostrar que eras capaz de hacer más puntos que los demás.

A cualquier lector avezado de esta revista no se le oculta que este ejemplo tonto de un pasatiempo en el que se busca tener más y más sin que ello en realidad redunde en ningún beneficio mesurable es un buen ejemplo de tantos comportamientos desviados e insostenibles de nuestra sociedad. Se puede alegar, como frecuentemente hacemos, que este ansia por acaparar más y más de lo que sea (ya sea puntos electrónicos en un videojuego, ferraris en el garaje o mierdas pinchadas en un palo) es el resultado de un error educativo, y no dejará de ser cierto, pero quizá haya también algo más. Un trasfondo biológico que nos lleva a la maximización de los flujos, por destructivos que sean, una tendencia que de alguna manera está impresa en nuestro ser y que la sobreexcitación capitalista siemplemente ha elevado a la máxima potencia, pero que siempre ha estado ahí.

5/10/17

Resulta más fácil hablar de independentismo que de relocalización económica

DE LA NACIÓN A LA EMANCIPACIÓN
Dejaré al margen en esta reflexión el debate entre legalidad y legitimidad a la hora de abordar el derecho a decidir la independencia de un territorio, (que en buena lógica tendría que ser aplicable igualmente a territorios más pequeños). Parto de la base de que la carencia de legitimidad de las leyes acaba creando tensiones o rupturas de uno u otro tipo con el orden establecido, (como enseñaba, por ejemplo, Castoriadis). Y la legitimidad no es precisamente el punto fuerte de una constitución que se nos ofreció cocinada desde las élites como única alternativa a la continuación de la dictadura, y que además no ha sido refrendada por la población actual. 

Por otra parte si la lógica explotadora que marca nuestro tiempo destruye nuestro medio ambiente y conduce a la deshumanización, el camino opuesto pasa por una verdadera  democracia, pues esta introduce el criterio humano por encima del productivismo, de la burocracia (pública o privada), de la plutocracia y de la tecnocracia. Una mayor capacidad política de las personas humanizaría la sociedad, y esto permitiría el ejercicio del sentido de la responsabilidad en lugar de enquistarse en una única decisión magnificada precisamente por ser negada, convertida en un conflicto cargado de emociones y en una cuestión de amor propio.

Sin embargo el empuje de la sociedad civil nacionalista en países hiper-desarrollados,  que ha decidido ser connivente con sus élites locales en esta aspiración, contrasta con la falta de empuje emancipador. Resulta paradójico que no se reivindique una mayor independencia respecto al sistema productivo que nos oprime a diario como principal aspiración una vez que se tiene suficiencia económica mientras se magnifica el problema de la dependencia territorial. Creo que ambas cosas tienen un origen cultural -pues no es la necesidad lo que está en esta forma de motivación- anclado en la modernidad. Dos tercios de los ciudadanos de estos países viven -vivimos- en cierto modo como niños mimados gracias a la explotación ambiental y esclavista de tierras lejanas.

4/10/17

Tenemos una inmensa oportunidad para hacer de la necesidad virtud

LA ALTERNATIVA ES VERDE Y POSIBLE

Las desigualdades sociales y la pobreza que hoy están condenando a miles y miles de personas en todo el mundo, también en nuestro entorno más inmediato, no son fruto de regímenes autoritarios, ni de violentas dictaduras, no. Las desigualdades que hoy vemos, palpamos y sufrimos se dan después de años de democracia, de décadas de votos y urnas, pero con trampa. La lógica capitalista se ha adueñado progresivamente del espacio político y, durante años, ya sea con la dura careta liberal o con el rostro más amable socialdemócrata, el poder económico ha utilizado a los gobiernos en beneficio propio, como empleados a su servicio. Esa utilización es la que la que hoy está en crisis, y lo que se ha mantenido con elecciones, con elecciones está desmoronándose.

En su huida hacia adelante, los "dueños del mundo" fuerzan a los gobiernos a garantizarles sus beneficios cortoplacistas y, para ello, los derechos sociales son simples lastres, se legisla contra los vulnerables. Recordemos: ocho personas poseen la misma riqueza que la mitad más pobre de la población del planeta y las tres personas más ricas de España tienen lo mismo que los 15 millones de españoles más pobres.

Que la cosa pública no funcionaba era una sospecha generalizada pero, hasta ahora, había triunfado el discurso de que no había alternativa, de que el cambio real no era posible, de que no había nada que hacer. Eso es lo que está hoy en caída libre.

2/10/17

La libertad es el bien más importante y no se reduce a la libertad de trabajar

LA RBU, PARA LA LIBERTAD Y POR EL DECRECIMIENTO
La implantación de la RBU podría revertir el rigor de la cadena de necesidad y servidumbre en que ha venido a dar nuestra sociedad de Trabajo y Consumo
1) La RBU, por la justicia, la equidad y el decrecimiento

Quienes defendemos la implantación de una Renta Básica Universal somos minoría aún, pero con abundancia de razones para convencer a quien preste oídos de que es un instrumento político eficaz en pro de la justicia como equidad, y que ayude a emprender políticas superadoras del crecentismo. Desde luego, la Renta Básica Universal (RBU) obedece a principios bien diferentes a los que sirven de inspiración de todas las rentas garantizadas, rentas mínimas, subsidios y ayudas implantadas desde hace muchas décadas. Estas son diseñadas y sostenidas para mantener la sumisión de la gente al Trabajo, lo que se viene utilizando a su vez de pretexto para legitimar políticas crecentistas (real o supuestamente creadoras de “puestos de trabajo”). Sin embargo, la RBU ha sido concebida para escapar al yugo del Trabajo, por lo que puede facilitar políticas no crecentistas y de reparto del trabajo socialmente necesario.

La implantación de la RBU no significará pues un paso más en la dirección política a que apuntan los subsidios y rentas vigentes. Eso piensan –o simulan pensar-- quienes temen su alto potencial impugnador, pues vienen arguyendo que la RBU comportaría un plus en la dirección que ya garantizan las rentas condicionadas y subsidios: incluir a más beneficiarios y más desembolso de dinero público; y que, aunque es atractiva por lo primero, es irrealizable por lo segundo. Simplemente no es así.

29/9/17

La democracia en Catalunya, violada por el intervencionismo del Estado español.

LA NECESARIA MOVILIZACIÓN DE LAS FUERZAS DEMOCRÁTICAS

El coste de la desmemoria histórica

La escasa recuperación de la Memoria Histórica en los círculos políticos, mediáticos e incluso académicos españoles explica que no se haya corregido la tergiversada historia de este país, tergiversación que continúa dominando el relato del pasado y del presente.

No hay plena conciencia ni hay pleno reconocimiento, por ejemplo, de que la Guerra Civil fue un golpe militar contra un sistema democrático gobernado por unas fuerzas políticas promotoras de reformas urgentes y necesarias que estaban afectando los intereses de las clases privilegiadas y dominantes que, siendo una minoría de la población, necesitaron de una enorme y cruel represión frente a la mayoría de la población, que eran las clases populares.

De no ser por la enorme resistencia popular en la mayor parte de los territorios españoles, aquel golpe militar se hubiera impuesto en cuestión de dos o tres meses. Pero a pesar de la ayuda de las tropas nazis alemanas y fascistas italianas, y de la escasa ayuda militar que el gobierno republicano recibió de los supuestamente democráticos gobiernos occidentales (temerosos estos de que las reformas altamente populares del Frente Popular contaminaran a sus propias clases populares), no pudieron conseguir someter a la mayoría de la población hasta tres años más tarde, estableciendo uno de los regímenes más represivos, crueles y terroristas (es decir, que el terror era una política del Estado) que hayan existido en Europa durante el siglo XX. Nunca hay que olvidar que por cada asesinato que cometió Mussolini, el régimen de Franco cometió diez mil.

28/9/17

Para una opción más saludable y ahorro de dinero existen muchas alternativas

AGUA EMBOTELLADA: Los puntos clave del fraude del siglo


¿Se imaginan tener que pagar por respirar? Nos parece descarado e inadmisible, ¿verdad? Sin embargo, es algo que está pasando hoy en día con nuestro derecho a beber agua potable.
Las multinacionales del agua embotellada están aumentando exponencialmente su presencia, sobre todo, en los países desarrollados de todo el mundo, haciéndonos creer que su producto es mucho mejor que el líquido que sale directamente de las cañerías.

Las cifras hablan por sí solas. Según denuncian los activistas canadienses Maude Barlow y Tony Clarke en su famoso libro ‘Blue Gold: The Battle Against Corporate Theft of the World’s Water’ (‘Oro azul: la lucha contra el robo corporativo del agua del mundo’), en la década de los 70 el volumen anual de agua embotellada que se comercializaba en todo el mundo no superaba los 1.000 millones de litros, mientras que en la siguiente década el consumo se duplicó. Ya en el año 2000, las ventas anuales ascendieron a más de 84.000 millones de litros y los pronósticos del portal Statista indican que en 2017 se consumirán 391.000 millones de litros de agua embotellada.

¿Qué países lideran el consumo de agua embotellada?

27/9/17

Autogestión, economía heterodoxa y el consumo responsable

NUEVOS CURSOS EL SALMÓN CONTRACORRIENTE

Arranca el nuevo curso con fuerza en la plataforma educativa de El Salmón Contracorriente con tres nuevos cursos online: Autogestión, economía heterodoxa y el consumo responsable centran la oferta educativa de los próximos meses.

Desde El Salmón Contracorriente siguen apostando por la formación económica como mejor arma para combatir un sistema tan depredador como el capitalista y aprender toda la vida (muchas veces oculta) que hay más allá del sistema llena de alternativas que ya son una realidad.

Todos los cursos se desarrollan en la plataforma educativa de El Salmón Contracorriente y siguen un modelo basado en el aprendizaje colectivo y en el debate participativo de los recursos. Y ahora, lo importante, los cursos.

TEORÍA Y PRÁCTICA DE LA REBELIÓN ECONÓMICA. DE LA UTOPÍA A LA REALIDAD

Del 27 de septiembre a 1 de noviembre (5 semanas)

Difundir la práctica autogestionaria y animar a la realización de proyectos concretos alternativos al capitalismo basados en la autogestión es el objetivo del curso Autogestión: Teoría y práctica de la rebelión económica. De la utopía a la realidad.

Una autogestión entendida como: 

- Modelo económico autónomo de toda forma de poder con el objeto de que las personas, como personas y como colectivo autogestor, puedan conseguir su plena autonomía. Esta autonomía abarca desde la dimensión financiera, hasta la organización concreta de sus actividades económicas sobre la base de la toma de decisiones en Asamblea.

26/9/17

Reconocer un mérito al adversario es para nosotros impensable

CONMIGO, O CONTRA MÍ


Un lector me preguntó el otro día por mi escepticismo político: mi falta de fe en el futuro y mi despego de esta casta parásita que nos gobierna, sólo comparable a la desconfianza que siento hacia nosotros los gobernados: sin víctimas fáciles no hay verdugos impunes.

Siempre sostuve, porque así me lo dijeron de niño, que los únicos antídotos contra la estupidez y la barbarie son la educación y la cultura. Que, incluso con urnas, nunca hay democracia sin votantes cultos y lúcidos. Y que los pueblos analfabetos nunca serán libres, pues su ignorancia y su abulia política los convierten en borregos propicios a cualquier esquilador astuto, a cualquier lobo hambriento, a cualquier manipulador malvado. También en torpes animales peligrosos para sí mismos. En lamentables suicidas sociales.

Hace dos largas décadas que escribo en esta página. También, en los últimos dos años, Twitter me ha permitido acercarme a lo más caliente de nuestro modo de respirar. Y no puedo decir que sea confortable. Inquieta el lugar en que una parte de los lectores españoles se sitúan: lo airado de sus reacciones, el odio sectario, la violenta simpleza -rara vez hay argumentos serios- que a menudo llegan a un desolador extremo de estolidez, cuando no de infamia y vileza. Cualquier asunto polémico se transforma en el acto, no en debate razonado, sino en un pugilato visceral del que está ausente, no ya el rigor, sino el más elemental sentido común.

25/9/17

Reflexionar sobre la necesidad de revalorizar el tiempo y el espacio

LA APUESTA POR EL DESCRECIMIENTO
Un grito empieza a resonar en el Norte, en el mundo de la opulencia, ante la abundancia de datos y evidencias que confirman el desquiciamiento avanzado de los ecosistemas planetarios y del tejido social de las naciones tanto opulentas como arruinadas por la globalización; ante la creciente stress, tasa de suicidios, crisis nerviosas, disparo en el consumo de drogas, calmantes y psicotrópicos; ante el aumento de la violencia intrafamiliar, comunitaria, intersectorial e internacional, ante la percepción del desfondamiento simbólico del mundo: gritan cada día con más fuerza ¡DESCRECIMIENTO!, como única alternativa a esta situación de locura colectiva que niega el inminente colapso ecológico, de la economía, de la política, de la sociedad, y de la persona humana.

Entre 50 y 200 especies vegetales y animales desaparecen diariamente, a un ritmo entre mil y treinta mil veces superior a las hecatombes ecológicas del pasado. El cambio climático y el pico del petróleo empiezan a exhibir la formidable vulnerabilidad de la civilización occidental. Al parecer, existe sólo un 50% de probabilidades de que la especie humana sobreviva este siglo; algunos importantes toxicólogos que estiman que la esterilidad general masculina tendrá lugar hacia el 2060. Sabemos que nos precipitamos al abismo, pero, no queremos ocuparnos de ello. Una esquizofrenia total invade a los poderosos de la Tierra: Miran hacia fuera cuando tienen el incendio en la casa.

El crecimiento económico sin límite alguno comienza a encontrar límites ecológicos insuperables. Para ofrecer a todo el mundo el estilo de vida de los estadounidenses se requieren seis planetas Tierra y para el de los europeos se necesitan tres. Sin embargo, los bomberos- piromaniacos, es decir: los políticos del Norte, con el señor Bush a la cabeza, afirman que la salida a la crisis de crecimiento consiste en más crecimiento; que la salida a la guerra consiste en más guerra. Bush ha dicho “ el crecimiento es la solución y no el problema” y ha repetido una y otra vez el encantamiento perverso de los poderosos: 

22/9/17

Aprovechar energías y metales de hoy para forjar herramientas simples de mañana

DEL FIN DE UN MUNDO AL RENACIMIENTO EN 2050

Hace treinta y tres años nacían Les Verts, primera organización unificada del ecologismo político en Francia. Hasta hoy, los representantes de este partido, y luego los de EE-LV  (Europe Écologie – Les Verts) su sucesor, han ocupado casi todos los tipos de mandatos de las funciones electivas de las instituciones republicanas. Más o menos para nada. Bajo el ángulo ecológico del estado geo-bío-físico de Francia —de Europa y del mundo — reconozcamos que el estado de salud de estos territorios no cesa de degradarse en comparación a 1984, como lo demuestran los informes sucesivos del IPCC, del UNEP, del Programa Geosfera-Biosfera (IGBP) y otras alarmantes publicaciones internacionales más recientes. 

Desde el ángulo social y democrático, se observa el mismo orden: aumento de las desigualdades, crecimiento de la xenofobia, endurecimiento de los regímenes políticos. Inicialmente provistos de una inmensa generosidad intelectual y portadores de la única alternativa nueva a la vieja izquierda y la vieja derecha, los ecologistas políticos hoy lo han perdido casi todo, incluso sus escaños. Aparecen caducos, por falta de estar presentes en lo real. Este ha cambiado mucho desde hace treinta y tres años, particularmente por la travesía del punto de báscula hacia un hundimiento global, sistémico, inevitable. En otro tiempo, inspirados por el informe Meadows o los escritos de Bernard Charbonneau, René Dumont y André Gorz, conocíamos ya las principales causas de la degradación de la vida en la Tierra y habríamos podido, desde aquella época y a escala internacional, reorientar las políticas públicas hacía la sostenibilidad. Hoy, es demasiado tarde, el hundimiento es inminente.

Bien que la prudencia política invite a permanecer en lo borroso, y que la moda intelectual sea la de la incertidumbre en cuanto al porvenir, estimo al contrario que los treinta y tres próximos años en la Tierra están ya escritos, grosso modo, y que la honestidad consiste en arriesgar un calendario aproximativo. El periodo 2020-2050 será el más trastornado que nunca haya vivido la humanidad en tan poco tiempo. Año arriba, año abajo, se compondrá de tres etapas sucesivas: el fin del mundo tal y como lo conocemos (2020-2030), intervalo de supervivencia (2030-2040), el inicio de un renacimiento (2040-2050).